Historias

Justo

“¿Cuál es tu problema?”. Estas fueron las palabras que me “atropellaron” al llegar a la comunidad de El Montazo, el día cuando teníamos previsto recorrer el río para evaluar la posibilidad de construir un canal de conducción del agua para fines microhidroeléctricos.

La manera rústica de hablarme era la clara expresión de una persona libre, que no se siente inhibida por los títulos, cuando sabe que cuenta con el conocimiento apropiado de ciertos fenómenos.

A partir de este primer encuentro, surgió la oportunidad de descubrir una alternativa de aprovechamiento microhidroeléctrico que permitió producir 132 kW, en lugar de los 25 inicialmente planteados.

Justo es una de aquellas personas que la sociedad está desaprovechando... un autodidacta que vive su montaña: siguiendo a sus padres en las labores del campo, tuvo que abandonar los estudios a muy temprana edad. Sin embargo, llevaba consigo la pasión por conocer el mundo que nos rodea. Así aprendió a escribir y a sacar cuentas, desarrollando gran interés por la ciencia y la física, lo que lo convirtió en punto de referencia para las comunidades rurales de la zona. Con sus conocimientos de hidráulica asesoró el desarrollo de numerosos sistemas de riego y acueductos. Y fue por eso que se dio cuenta inmediatamente que nuestros planteamientos tenían algunos fallos.

Cuando me dijo que él sí conocía un sitio apropiado para la instalación de un sistema microhidroeléctrico, yo le pedí que fuéramos a verlo. Luego de un largo recorrido, abriendo caminos por laderas empinadas, llegamos al Río Guayubín, en un punto donde la fuente de agua cuenta con un salto aprovechable de casi 40 metros y un caudal de más de veinte mil galones por minuto. Esas condiciones, aprovechando la mitad del caudal disponible en tiempo de estiaje, permitieron la instalación de un sistema microhidroeléctrico de 132 kW de potencia.

Justo hizo su aporte de conocimiento, pero ante los ojos de la gente era el lobo solitario que siempre había sido. Algunas personas de las comunidades que se beneficiarían de la electricidad lo alcanzaron para buscar una respuesta a una duda que las estaba atormentando desde que se empezó a hablar de ubicar el sistema de generación abajo en el Río Guayubín. Mucha gente tenía el temor de que la luz no lograría subir desde el río hasta la comunidad. Unos cuantos días después, Justo me contó el hecho y, casi burlándose de aquellas personas, dijo: "¡Ellos piensan que la electricidad no puede subir!... ¡Yo le dije que si pusiéramos un cable que le diera la vuelta a la Tierra y pusiéramos un generador de un lado y un bombillo del otro, la luz prendería en menos de un segundo!"... Ideas de un lobo solitario que, de haber tenido la oportunidad de estudiar, ¡sería el primer ingeniero del país!... Así anda, perdido en nuestros campos, un gran capital humano que la sociedad desaprovecha.



guakia logo

Nuestra Dirección

Calle Juan Sánchez Ramírez No. 32,
Recinto de Post Grado UASD, Edif. de aulas, 2ndo nivel

Gazcue, Santo Domingo, República Dominicana

Contáctanos Aquí

info [AT] guakiambiente [DOT] org